21 mar. 2016

SE GANÓ, POR FIN, EN 2016

Crónica

Por fin, después de 13 partidos de Liga, el Deportivo volvió a reencontrarse con la victoria. No fue precisamente de una forma espléndida, pero lo importante era ganar. Sí o sí. Y se hizo.

Era una final. La afición lo sabía, y por eso no dudo en alentar a los suyos antes incluso de que subiesen al autobús. Ya en el estadio, la importancia era absoluta. Tres puntos, una victoria fuera como fuese.

Víctor deshizo el trivote, dejando a Borges y Mosquera en la sala de máquinas y a dos mediapuntas como Fayçal y Cani en la creación ofensiva. Pero el partido se cernió en el ostracismo. Errores continuos, conducciones trastavilladas... Ni Deportivo ni Levante parecían saber hacer nada por ganar.

Tras unas leves intentonas, se llegaba casi al descanso cuando apareció un pase de Cani para que Lucas que pusiese un pase atrás que Luis Alberto, después de marear la perdiz a toda la zaga granota, acabó remachando por la escuadra para poner el 1-0. A Riazor se le deshizo el nudo en la garganta, y al Levante se le caía el partido.

Sólo Rossi consiguió salvar algo para los de Rubi en una gran acción individual de un delantero al que las lesiones no le han impedido mantener todo su potencial. A los 4 minutos de la salida de vestuarios, se llevó a Arribas y anotó ante Lux el empate. Y de repente, con el empate, el Levante se fue del partido, mientras el Depor, a ratos, intentaba insistir como podía, hasta que entró Fede. 
El argentino se convirtió en el jugador clave. Se atrevía, movía al equipo, y sobre todo, rompió la barrera de seguridad de Juanfran y de la defensa en general. Con una de sus internadas casi anotó Fayçal, que vió como Mariño sacaba la pelota con la yema de los dedos. 

Y en otra de esas irrupciones de Cartabia llegó el 2-1. Todos los palos que se habían marchado fuera, todas las decisiones en contra del equipo... era el día de romper el "meigallo". Lucas empaló el balón, para que se estrellase en el poste y diese en la espalda de Mariño para acabar entrando en la portería de Pabellón.

Con el pitido final de Bikandi Garrido, Riazor festejó la primera victoria del 2016, mientras que el Levante veía como su posibilidad de salir aunque fuese con un punto se le iba de las manos cuando tampoco había hecho gran cosa. Se ganó, que era lo que importaba.

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